HINCHABLES

"Cuando estos hinchables entran en escena, siguen irradiando ese optimismo del yo hinchado. Respirar hondo es símbolo de vida y optimismo, y exhalar el último aliento es símbolo de muerte. Un hinchable desinflado es símbolo de muerte. Estos son los opuestos".

En 1977 Jeff Koons se instala definitivamente en Nueva York y comienza a trabajar con objetos escultóricos que reflejan la vida de la ciudad. En tiendas de descuento de Manhattan, encuentra los hinchables, meros juguetes decorativos que nos retrotraen al Surrealismo de Dalí, pero, sobre todo, a los readymades de Marcel Duchamp. Gracias al artista Ed Paschke, Koons es más consciente del uso de referencias procedentes de la vida cotidiana. Estas piezas, que poseen un significado dual ─por ejemplo, hay flores masculinas y flores femeninas─, contienen referencias al arte de Donald Judd y, sobre todo, a los espejos de Robert Smithson, que Koons utiliza como soportes que multiplican el espacio y, por ende, la realidad social, al tiempo que hacen al espectador partícipe de ella, al aparecer reflejado en la obra.