Guggenheim

El deseo del ser humano por la innovación nunca se hizo tan patente en el siglo XX como en los años veinte. En aquella década se desarrollaron planteamientos más progresistas en muchos aspectos que los del presente: se concibieron ambiciosos planes urbanísticos; las ciudades se expandieron a gran velocidad; se cuestionaron los modelos sociales tradicionales e instituciones como el matrimonio; las minorías o sectores de la población que hasta entonces habían sido discriminados y reprimidos, como las mujeres o los homosexuales, comenzaron a ocupar un papel en la cultura y la política; la jornada laboral se adecuó mejor a las necesidades de los trabajadores mientras paralelamente prosperaba una creciente industria del ocio; y una movilidad cada vez más democrática impregnaba todas las esferas de la vida cotidiana.

La exposición se centra en Berlín y París como ejemplos de metrópolis en las que se generaron estas realidades específicas de la década de 1920, pero incluye también miradas a otros núcleos de vanguardia, como Bruselas, Praga y Zúrich. Denominados “les années folles” en el mundo de habla francesa o “Die wilden Zwanziger” en los países germánicos, los locos años veinte constituyeron un fenómeno que surgió simultáneamente en todas las grandes ciudades del hemisferio occidental. Puede considerarse significativo que hoy en día resulte fácil para casi cualquier persona identificar al menos alguna característica propia de la década de 1920, como el corte de pelo pixie, la ropa ceñida, subrayando el erotismo, una concepción extravagante de la moda, las danzas salvajes a ritmo de jazz o la noción del cine como pantalla de proyección ideal para las nuevas utopías y fuente estimulante de inspiración y evasión. En toda Europa, pero especialmente en Francia y Alemania, países que habían sido severamente golpeados por la Primera Guerra Mundial, los ciudadanos deseaban dejar atrás los años traumáticos e invocar tiempos mejores, mostrando un profundo deseo de experimentar una vida más plena en unas circunstancias sociales nuevas, fruto del cambio.

Muchas de esas transformaciones y novedades constituyen el núcleo de lo que hoy se considera la vida “moderna” y están profundamente arraigadas en nuestra sociedad, como lo demuestran la arquitectura, la moda o el diseño de la época, tan estrechamente vinculados con el mundo del arte.

Exposición organizada por el Museo Guggenheim Bilbao y Kunsthaus Zürich

Comisarias: Cathérine Hug y Petra Joos

Christian Schad
Maika, 1929
Colección Privada
© 2020, ProLitteris, Zürich