Guggenheim

“No creo que exista ninguna gran pintura que carezca de buenas cualidades abstractas”
Alice Neel: Werner Groshans, 1979 y s.f., Werner and Yetta Groshans papers (1926–1997)

La opinión de la artista acerca de la abstracción no es inmutable a lo largo de su carrera. Cuando la representación figurativa pasa de moda en las décadas de 1940 y 1950 y, sobre todo en Nueva York, cobra gran fuerza el Expresionismo Abstracto, Neel se niega a alterar o abandonar su estilo. En este contexto, critica públicamente el arte abstracto, calificándolo de “antihumanista”. Pero la reflexión que hace Neel hacia el final de su carrera, según la cual toda gran pintura tiene “buenas cualidades abstractas”, indica que la experimentación formal y técnica siempre estuvo presente en su práctica. Esto se puede apreciar particularmente en sus representaciones de paisajes urbanos y naturalezas muertas: más allá de lo que describen sus títulos, estos lienzos rigurosamente compuestos son meditaciones pictóricas sobre las relaciones de color, línea y forma.