Guggenheim

Durante los años de bonanza económica de la posguerra, en las décadas de 1950 y 1960, las exigencias técnicas de las competiciones, especialmente en la Fórmula 1, hicieron que el diseño de automóviles de “carreras” y para la “carretera” se separaran aún más, hasta convertirse en disciplinas distintas. El mercado de los coches “deportivos” de alta velocidad se expandió y los fabricantes adoptaron la tecnología de sus homólogos de competición.

Los cinco ejemplos seleccionados para la muestra son, cada uno a su manera, un deleite para la vista, al margen de si nacieron como vehículos para correr en la carretera o en un circuito cerrado. En sus diseños convergen arte y moda con el fin de satisfacer la fantasía de la velocidad y la aventura; son glamurosos y deseables como objetos de la cultura contemporánea. Los ejemplos más emblemáticos proyectaron su poderosa imagen en la gran pantalla, rivalizando en protagonismo con las estrellas de Hollywood.

Estos automóviles fueron retratados como objetos de culto por artistas como Andy Warhol y diseñadores como Ken Adam. A lo largo de su vida, Frank Lloyd Wright atesoró más de ochenta coches, muchos de ellos piezas clásicas incluidas en esta exposición. El “Automobile Objective” aquí mostrado, proyecto que en 1925 ideó para Gordon Strong y que no llegó a construirse, constituyó el primer uso arquitectónico de una rampa en espiral, elemento que posteriormente sería clave en su concepción del Solomon R. Guggenheim Museum de Nueva York.