Guggenheim

“Pero con todo el cuerpo suceden cosas raras. La carne se desprende de los huesos… Siempre tuve malos pies. Mi dedo gordo es prensil y hay una pierna que, como pierna, es espantosa, pero, como obra de arte, es maravillosa”
Alice Neel: Susan Stamberg, NPR Morning Edition, 2001

Uno de los mayores logros de Alice Neel es haber abordado en su arte el sexo y su propia sexualidad con libertad y franqueza. Esta sexualidad, exenta de cariz sentimental, se refleja con delicada naturalidad en las acuarelas que aquí pueden contemplarse, que tuvieron que esperar para ser exhibidas hasta la década de 1970, cuando comenzaron a relajarse las limitaciones a la expresión en público de la sexualidad de las mujeres.

Siendo el desnudo uno de los géneros más ampliamente abordados a lo largo de la historia del arte y habiéndose limitado el papel de las mujeres casi exclusivamente al de mero objeto erótico, esta materia supone un reto especial para Alice Neel, que adopta el tema y lo subvierte con audacia. En los cuadros de Neel el cuerpo desnudo se muestra siempre sin ambages y con total honestidad, incluso en el caso de las mujeres embarazadas, a las que Neel prestó gran atención, de manera revolucionaria, especialmente en una época cuya cultura visual elude estas imágenes.