Guggenheim

Aquí se confrontan el mundo del mar y el de la montaña, separados a veces por muy pocos kilómetros. Pueblos con puerto y aldeas en la montaña, apenas distantes entre sí, pero que codifican su visión del color de manera diferente, como lo hace cada artista con su pincel. El aldeano recoge la cosecha y guarda los fajos de paja durante agotadoras jornadas físicas; paulatinamente, el verde de los campos se va transformando en los ocres y amarillos pálidos de la siega y de las medas de hierba seca. Guiard será el primer impresionista en España, recurriendo a la pintura al aire libre y empleando ese lenguaje detallado en pequeñas pinceladas que los italianos han llamado la scoperta del vero. La pintura al aire libre significa sobre todo ver en la naturaleza, apropiarse pictóricamente de la luz del lugar. Frente al trabajo de la siega (Guiard) se sitúa la épica del mundo del mar y la lucha contra los vientos y las tormentas (Maeztu), así como el afán de superación de las regatas de traineras, la noción del deporte o lo lúdico a los que alude el romanticismo alemán de Friedrich Schiller: el deporte como superación de uno mismo, sin ningún otro objetivo material.