Guggenheim

Gran parte de la obra de Niki de Saint Phalle es una manifestación de su universo imaginario, un microcosmos onírico que nace de sus sueños y pesadillas. La artista consideraba el sueño como una mitología personal que le revelaba las imágenes arquetípicas más profundas, unas veces serenas, otras aterradoras, un antídoto y un refugio frente al caos del mundo. En El sueño de Diana, la artista nos muestra el teatro encantado que yace sepultado en la mente de la diosa guerrera durmiente: monstruos y animales amenazadores se mezclan con símbolos más positivos, como el sol y los corazones. Por su parte, la doble faz de Jano expresa la dualidad del mundo y la polaridad que vive en todos nosotros.