Huellas del pasado y del futuro

16 alumnos de 1er a 6º curso, Colegio La Arboleda, Trápaga

16 alumnos de 1er a 6º curso, Colegio La Arboleda, Trápaga

Idioma: euskera
Artista: Ibon Garagarza
Docentes: Beatriz Berzosa, Leyre Alonso y Nerea Arego

 
A través de este programa de talleres se reflexionó sobre las huellas del pasado en el paisaje y en una comunidad. En las primeras sesiones, al pedir a los alumnos que hablaran de su escuela y su pueblo, surgió el orgullo de pertenencia al lugar. El pasado minero de la zona de La Arboleda tiene un gran peso en el entorno. Con este proyecto se pretendía que el futuro también tomará protagonismo, redirigiendo el interés hacia el colegio y hacia los propios niños y niñas.

Así, empezaron dibujando la escuela y el paisaje que la rodea: los pasillos, las clases, el patio, el campo de fútbol, los árboles próximos al edificio, la vista desde la ventana… De este modo, aprendieron a mirar de una forma atenta, crítica y creativa. Después, pintaron escenas del peculiar entorno del pueblo con diferentes técnicas: desde témpera a acuarela o espray con plantillas. A partir de la simplificación del paisaje surgieron imágenes casi abstractas.

Además, pintaron a gran escala una vista de los lagos que surgieron al inundarse de agua las galerías de las minas. Esta colosal pintura sirvió para construir un photocall, con un escenario envolvente que, como los paisajes del Romanticismo, transmite una sensación de profundidad, donde cualquiera puede sacarse una fotografía en un marco idílico. Las ideas de pertenencia a un lugar y de orgullo de ser de allí están detrás de este proyecto.

Después, calcaron sus siluetas en unos retratos pintados con colores planos. Tras considerar posibles localizaciones, los retratos se colgaron en diferentes lugares del pueblo para animar a los vecinos a que se acercaran al colegio. Por último, se transformaron las escaleras de acceso al colegio mediante un mosaico de baldosas con imágenes que a los participantes les gustaría ver todos los días. Reducir la representación de coches o rayos a formas cuadradas sirvió también para trabajar la abstracción geométrica. De estas diversas maneras, los escolares dejaron su impronta artística en el paisaje del pueblo.