Guggenheim

1907 marcó el comienzo de una amistad entre el joven Picasso y Georges Braque pero, sobre todo, los inicios del Cubismo, un lenguaje totalmente nuevo en la pintura que tiene su preámbulo en las innovaciones formales de Paul Cézanne. Los inicios del Cubismo en la obra de Braque muestran una fragmentación geométrica y sólida de los objetos y del espacio pictórico, así como la ruptura de la perspectiva única, que había dominado el arte hasta entonces, para mostrar los objetos en sus formas esenciales desde múltiples perspectivas.