Guggenheim

La escala es la marca de identidad del Expresionismo Abstracto. A algunos de los artistas les influyó su experiencia en la pintura de murales para el Federal Art Project, proyecto del programa New Deal, y muchos pasaron a crear lienzos colosales que prácticamente engullen al observador. El arte expresionista abstracto invita al encuentro entre el artista y el espectador: el artista expresa sus emociones y transmite la sensación de estar presente en la obra, mientras que la percepción del observador es el componente final de esta. Pollock afirmó en 1950 que la pintura abstracta “se enfrenta” al espectador. Como evidencia la Capilla Rothko, en Houston, la manera en que se expone la obra puede potenciar la intensidad de este encuentro.