Guggenheim

Lucio Fontana realizó uno de los gestos más extraordinarios y radicales del arte moderno en 1958 cuando rasgó la superficie de un lienzo monocromo con una cuchilla. Esta exposición constituye una revisión del legado del artista. A través de la selección de un centenar de objetos realizados entre 1931 y 1968 —entre ellos, esculturas, cerámicas, pinturas, obras sobre papel y ambientes—, la muestra resitúa su trabajo, a caballo entre la pintura y la escultura, insertándolo en el marco más amplio de una indagación sobre el espacio y la materialidad de la obra de arte.