Guggenheim

En julio de 2001, resultó elegida la candidatura de Pekín para albergar las Olimpiadas. En noviembre de ese mismo año, China entró en la Organización Mundial del Comercio. La aceptación internacional que estos dos acontecimientos suponían originó una sensación de expectación que se fue intensificando a medida que los relojes de la cuenta atrás situados por toda China se acercaban a la ceremonia inaugural de las Olimpiadas: a las ocho de la tarde del 8 de agosto de 2008, China ocupó su lugar como potencial global. Pero, para muchos artistas, aquella espectacular puesta en escena no llegó a despertar el triunfalismo esperado. En su lugar, en 2008 —año en que también se produjo el trágico terremoto de Sichuan, en mayo, y la crisis financiera global, en octubre— se desplegó un activismo social nacido de la necesidad urgente de cambiar el curso de los acontecimientos. En este escenario, varios proyectos comunitarios y plurianuales liderados por artistas, críticos, conservadores y activistas surgieron por todo el país: desde la movilización política de Ai Weiwei hasta el proyecto de reconstrucción rural de Ou Ning.

Escépticos ante el eslogan olímpico del partido-Estado —“un mundo, un sueño” —, los artistas y colectivos presentes en este apartado de la muestra crearon sus propios refugios, santuarios y laboratorios, con la intención de generar un cambio social a través de la acción directa en comunidades virtuales y reales. Eran los representantes más destacados de una amplia corriente internacional de artistas-activistas que defendían prácticas participativas y socialmente comprometidas que trascendían el espacio expositivo del cubo blanco. El medio generalmente empleado entonces era internet, que proporcionaba la infraestructura de una red social, como en el Proyecto de Archivo sobre el Arte Contemporáneo de Shanghái, y también una realidad social alternativa, como en la RMB City de Cao Fei. De la misma manera, estos autores se han involucrado en la construcción de mundos que trascienden los límites del espacio artístico, dando forma a vidas individuales y superando, cuando no revirtiendo, problemas endémicos. Intentan cambiar la situación del mundo real a través del poder de la imaginación y la verdad.