Guggenheim

El tema de las aves viene marcado por el encargo, en 1955, de la decoración del techo de la sala etrusca del Museo del Louvre, donde Braque pintó grandes pájaros azules. Primero tratado de manera figurativa y matérica, el motivo de los pájaros se vuelve cada vez más abstracto, depurado en signos e ideogramas propulsados en espacios magnéticos o en pictogramas que flotan en armonía con los planetas.