Guggenheim

Cuando el historiador del arte Roberto Longhi comenzó a impartir clases en la Universidad de Bolonia, en 1934, concibió un curso general sobre la historia de la Escuela de Bolonia que abarcaba desde la Edad Media hasta el momento presente. Al año siguiente, lo publicó bajo el título Momenti della pittura bolognese. Longhi sostenía que la característica dominante de la pintura boloñesa era la inmediatez y la expresividad de su interpretación del naturalismo. Según la historia de Longhi, los “héroes” del arte boloñés habían sido los tres hermanos Carracci: Agostino, Annibale y Ludovico, pintores barrocos en activo durante los últimos años del siglo XVI y comienzos del XVII que lideraron un estilo pictórico moderno construido sobre la base de las tradiciones artísticas establecidas. Resulta significativo que Longhi concluyera su análisis con Giorgio Morandi, describiendo su obra como la de un nuevo “incamminato” (encaminado). Longhi subrayaba también el hecho de que Morandi indagara en el pasado para encontrar su camino a través de la “aridez sumamente problemática” de la pintura moderna.

Morandi nunca elogió de manera explícita el arte de su ciudad natal. Sin embargo, sí prestó atención a sus antecedentes barrocos e influencias posteriores. El Seicento boloñés se centró en la vida cotidiana y representó sus aspectos más modestos, un hecho que fue fundamental para el desarrollo de la pintura de género en Italia entre los siglos XVI y XVII. Si bien la obra de Morandi no puede ser calificada como “pintura de género”, pues elimina de sus imágenes los elementos pintorescos en busca de un conocimiento más profundo de los propios objetos, se diría que el artista responde a esta tradición italiana en tanto en cuanto representa escenas cotidianas. Así se manifiesta la relevancia de los artistas de Bolonia y del norte de Italia en la pintura de Morandi. En esta sala se muestra una selección de obras pertenecientes a su colección particular.