Guggenheim

“En realidad, vivo en las ventanas de mi casa […] Es igual que tener una calle en tu sala de estar […] Como siempre he sido claustrofóbica, supone una gran vía de escape para mí no sentirme encerrada en una habitación”
Alice Neel: The New York I Love: Seventeen New Yorkers Tell Us What Makes Them Most Love This Big, Bad, Beautiful Town, 1980

En sus paisajes urbanos, la artista deja testimonio de la belleza cotidiana de los edificios y parques de Nueva York; fusiona la naturaleza y las construcciones del entorno, generando un conjunto artificioso. Neel no busca reflejar la espectacularidad de la arquitectura mastodóntica e icónica de la ciudad, protagonista de la época, sino que se centra de nuevo en los casos menos favorecidos: las edificaciones o espacios públicos de carácter más cercano y cotidiano. Neel presenta la ciudad en la que vive y a sus habitantes, que aparecen directamente o de modo indirecto, mediante detalles como figuras casi fantasmagóricas, unas cortinas corridas o una escena nocturna pintada desde el interior de su casa, en la que las fachadas vecinas se vislumbran a través de la ventana. La ciudad y sus gentes entran y salen del espacio pictórico y personal de Neel.