Guggenheim

Cuando Krasner se trasladó a Springs, en el otoño de 1945, estaba superando un impasse creativo: a causa del fallecimiento de su padre, acaecido el año anterior, se sentía incapaz de pintar nada diferente de lo que ella llamaba sus “Losas grises”. De repente, estando inmersa en la naturaleza y con vistas a las marismas de Accabonac Creek, comenzó a surgir un nuevo tipo de iconografía. Allí inició sus Pequeñas imágenes: abstracciones vibrantes, semejantes a joyas, que latían con un ritmo acompasado. En algunas de ellas aplicaba densas capas de pintura con una espátula y luego trabajaba la materia con una brocha dura; en otras, creaba una trama de arabescos mediante pintura rebajada con trementina.

Cuando el duro invierno de 1947 obligó a Krasner a trabajar en su sala de estar, decidió convertir dos ruedas de un carromato viejo en sendas mesas de mosaico, utilizando teselas desechadas y fragmentos de bisutería, llaves, monedas y trozos de cristal. Una de ellas se expuso en la Bertha Schaefer Gallery en septiembre de 1948, junto con algunas de sus nuevas Pequeñas imágenes “jeroglíficas”.