Guggenheim

Como artista y como hombre, Georg Baselitz era plenamente consciente de cómo era la vida en el tenso contexto de la Guerra Fría. En 1965, con 27 años, trataba de encontrar un lugar propio entre lo abstracto y lo figurativo. Recordando aquella época, el autor alemán afirmó:

Sin duda era un artista enfadado; eso era: un joven airado, descontento con todo lo que ocurría, con absolutamente todo. Sentía un intenso deseo de paz y armonía porque, claro, también tenía una mujer y dos hijos. Esta necesidad de armonía se veía constantemente frustrada, tanto por mí como por los demás, por lo que intenté crear un mundo interior. Un mundo del que pudiera decir: “Este es el verdadero mundo del arte”. Y hay que tener en cuenta que en aquella época los artistas iban mucho más por libre, estaban mucho más aislados que ahora y recibían mucha menos atención pública (puesto que no existía absolutamente ningún mercado artístico, no había subastas y muy pocas exposiciones; bueno, era un momento realmente difícil para los artistas), entonces puede entenderse mejor cómo ocurrió todo.

Pero, en realidad, mi idea siempre fue la de hacer algo a contracorriente —y ahora no soy capaz de formular mejor esa actitud a la contra—; yo estaba en contra de todo, por principio. Normalmente esa es una actitud preadolescente o adolescente, ya no propia de un artista de 25 años; para eso hay que tener 15 o como mucho 18. Pero, en mi caso, tengo que admitir que este estado adolescente se prolongó durante mucho, mucho tiempo. Y, sin embargo, no hay duda de que estas pinturas conservan el elemento sorpresa, incluso para mí y durante mucho tiempo, muchas décadas. Por eso las encuentro tan interesantes y creo que, desde luego, deben ser expuestas. No como un acontecimiento histórico, sino biográfico; porque he evolucionado, y ahora hago cosas muy distintas. Y seguro que muchísima gente que me conoce no me relacionaría nunca con este tipo de cuadros, porque para ellos soy el artista de las obras “boca abajo”, o el pintor de pájaros... o qué sé yo. Así que, todavía hoy, sigue habiendo preguntas sin responder sobre muchos, muchos aspectos de estas pinturas.