Guggenheim

En los años posteriores al final de la Primera Guerra Mundial, Hermann y Margrit Rupf pudieron continuar ampliando su Colección. A comienzos de la década de 1920, incorporaron las últimas obras de Georges Braque, André Derain, Juan Gris, Henri Laurens, Fernand Léger, Paul Klee y Louis Moillet. Al igual que en la época anterior a la contienda, durante este período tampoco existe apenas diferencia entre la fecha de creación de las obras y el momento en que el matrimonio las adquirió.

Kahnweiler no lograría mantener vinculados a su galería a todos los artistas con los que colaboraba antes de la guerra. Sin embargo, no tardó en relacionarse con nuevos autores, como Paul Klee, cuya representación en el extranjero asumió en 1933 gracias a la mediación de Rupf.

En esta sala se puede observar la evolución artística de Gris desde 1913 hasta 1925 y confrontar su producción con la obra de Picasso de 1913 Violín colgado en la pared (El violín). Asimismo, la distribución de las piezas permite establecer asociaciones con otros artistas, como Fernand Léger, de quien se muestra Contrastes de formas, también de 1913, o Henri Laurens, cuyas obras presentes en la exposición ilustran una parte de la evolución de su obra escultórica en la que, tras sus comienzos cubistas, pasó a trabajar con formas voluminosas y se centró en la figura femenina.

Por su parte, en este viaje que nos lleva a lo largo del arte del siglo XX, la escultura abstracta de aluminio Sin título, n.º 85–065 (1985), montada en la pared, forma parte de una serie de obras modulares de vivos colores realizadas por Donald Judd entre 1983 y 1990. Todos los módulos tienen la misma altura, profundidad y anchura, y en ellos el artista trató expresamente de evitar combinaciones de colores que resultaran “armoniosas” o “disonantes”.