Guggenheim

Tras sus Pequeñas imágenes, Krasner empezó a trabajar en 1950 en su primera exposición individual, que se inauguraría en la Betty Parsons Gallery en octubre de 1951. Creó entonces catorce obras abstractas geométricas bañadas en colores suaves y luminosos, que, si bien obtuvieron buenas críticas, no se llegaron a vender. Krasner se sintió decepcionada y pasó a volcarse en una serie de dibujos en blanco y negro, que fue clavando en las paredes del estudio con la esperanza de que le sugirieran una nueva orientación. Un día decidió que ya no los podía “soportar” y los rompió. Incapaz de regresar durante varias semanas, cuando volvió al estudio descubrió sorprendida que allí había “un montón de cosas” que despertaban su interés.

Los restos de papeles rotos constituyeron el punto de partida de una serie de collages, muchos de los cuales pegaría después, formando capas, sobre los lienzos de la exposición que se había celebrado en la Betty Parsons Gallery. También incorporó a estas superficies trozos de arpillera, hojas de periódico rotas y grueso papel fotográfico, así como algunos dibujos de Pollock que este había desechado, y a todo ello añadió pinceladas de pintura. El conjunto de estas obras de grandes dimensiones se expuso en septiembre de 1955 en la Stable Gallery de Eleanor Ward.