Guggenheim

Inspirada en la pintura manierista de Pontormo La visitación (ca. 1528–29), El saludo (The Greeting) es una secuencia de imágenes en vídeo proyectadas en una pantalla instalada en la pared de una sala oscura. En ellas aparecen dos mujeres enfrascadas en una conversación. Detrás de ellas se distinguen unos edificios industriales, alineados en una extraña perspectiva sobre un árido fondo urbano. Mientras las dos mujeres hablan, una tercera las interrumpe, al entrar y acercarse a ellas. Cuando se disponen a saludarla, queda claro que una de las mujeres la conoce muy bien, mientras que a la otra le resulta menos familiar o quizá no la conoce en absoluto. Una ligera brisa se levanta y se produce un cambio sutil en la iluminación cuando la nueva mujer llega y saluda a la que conoce, ignorando a la otra; al abrazarse, se inclina y susurra algo a su amiga, aislando todavía más a la otra mujer. Con una incomodidad latente, se realizan las presentaciones y las tres intercambian cumplidos.

Presentadas en una única toma realizada desde una cámara fija y proyectadas en un formato vertical que es más habitual en la pintura, las acciones de las figuras se desarrollan a cámara extremadamente lenta. Un acontecimiento con una duración original de 45 segundos se despliega ahora como una elaborada coreografía a lo largo de diez minutos. Algunos aspectos sutiles de la escena se hacen patentes. El lenguaje corporal inconsciente y los matices de ciertas miradas y gestos muy breves se ponen de relieve, y quedan suspendidos en la mente consciente del espectador. Los sutiles cambios de las condiciones de la luz y el viento se convierten en acontecimientos centrales. A veces, el fondo pasa al primer plano, y en los espacios más oscuros que hay detrás de los personajes centrales se perciben otras figuras dedicadas a actividades desconocidas. La geometría de las paredes y los edificios parece quebrar las leyes de la perspectiva, y todo ello, junto con las ambigüedades lumínicas, concede un carácter subjetivo a las escenas de conjunto. Al final, no se explica ninguna de las acciones o intenciones de las figuras, ni tampoco se hacen patentes. El significado preciso del acontecimiento queda como un gesto ambiguo y especulativo.