Guggenheim

Finas capas paralelas de tela traslúcida están suspendidas en el centro de una sala oscura. Dos proyectores enfrentados, situados en extremos opuestos del espacio, dirigen sus imágenes sobre las capas de tejido. Las escenas muestran a un hombre y a una mujer acercándose a la cámara y alejándose de ella, en varios paisajes nocturnos. Cada uno de ellos aparece en uno de los canales de vídeo enfrentados; de manera gradual, abandonan las áreas oscuras de sombra y se adentran en las áreas de luz radiante. El material textil difumina la luz, y las imágenes pierden intensidad y se desenfocan a medida que van penetrando en las capas de paño, hasta que al fin se cruzan una con otra como sutiles presencias que habitan el velo central. Grabadas por separado, las imágenes del hombre y la mujer jamás coexisten en la misma secuencia de vídeo. Es solo la luz de sus imágenes lo que se entremezcla en los velos suspendidos. El cono de luz que surge de cada proyector es articulado en el espacio por las capas de material, que revelan su presencia como una forma tridimensional que se mueve por el espacio vacío de la sala y lo llena con su masa traslúcida.