Guggenheim
Exposición pasada

La programación expositiva de la sala Film & Video del Museo Guggenheim Bilbao está dedicada a las prácticas artísticas relacionadas con la imagen en movimiento, dentro del contexto de las artes visuales en el ámbito contemporáneo.

El trabajo de la artista y cineasta Alex Reynolds (Bilbao, 1978) es una constante exploración de nuestros modos de relación y afecto, especialmente en la medida en que estos se manifiestan a través del lenguaje cinematográfico. La artista altera las estructuras narrativas, las instrucciones y los ritmos de producción; juega con las convenciones de la actuación, el relato y también con el papel que el espectador desempeña en ellos, desafiando nuestra percepción más allá de la pantalla y del mundo de las imágenes. Así, transforma los objetos y los acontecimientos en el espacio expositivo, poniendo en suspenso los automatismos de nuestra comprensión.

Esta exposición presenta tres obras recientes de Reynolds que activan, de manera incesante, un triángulo de ideas: la norma, la mano que actúa y la voz que canta. La película Palais, rodada en Bruselas en el interior de la imponente arquitectura del Palacio de Justicia, consiste en un recorrido silencioso por las laberínticas dependencias burocráticas de un edificio del siglo XIX; sensaciones de curiosidad, de humor travieso y una extraña agitación parecen solaparse, mientras seguimos a la cámara a través de un espacio monumental marcado por la iconografía imperial. En esta antesala también se presenta un diapasón que vibra en el aire de manera apenas perceptible. Tradicionalmente utilizado para afinar instrumentos musicales, este objeto ha sido fabricado ex profeso para reproducir exactamente el tono de voz de una persona conocida por la artista, cuyo nombre —Justine— da título a la pieza.

El espacio principal de la galería muestra el filme más reciente de Reynolds, realizada en colaboración con la coreógrafa sueca Alma Söderberg. Coproducida por el Museo Guggenheim Bilbao, La mano que canta construye una red de gestos, voces e imágenes conectados en el tiempo. Estos elementos parecen mimetizarse entre sí, siguiendo una secuencia abierta: desde la extracción de la corteza del alcornoque en Extremadura durante la cosecha anual del corcho hasta el acto de pelar una naranja ante un pequeño fuego, o el de lavar la mano de alguien; desde el temblor de las hojas hasta el de una voz, pasando por el batir de alas de un pájaro en la distancia o, de nuevo, el bucle que se establece entre el canto de la intérprete y los movimientos de la mano. Sobre un tejado, se intercambian palabras en español y en inglés mientras entrevemos el Palacio de Justicia en el horizonte de Bruselas. La resistencia sensorial a la fijeza y a la jerarquía, el interés por la transformación, implicando a todos nuestros sentidos en el proceso, son aspectos clave de esta nueva obra. Libre y a la vez minuciosamente compuesta, La mano que canta propone un juego lírico de correspondencias en el que los cuerpos, el paisaje y la cámara actúan conjuntamente, en completa sintonía.

Curator: Manuel Cirauqui

Alex Reynolds y Alma Söderberg
La mano que canta, 2021
Proyección de vídeo, color, sonora (imagen de producción)
Cortesía de la artista y Galería Marta Cervera
© Alex Reynolds

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Alex Reynolds
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Alex Reynolds. Hay una ley, hay una mano, hay una canción