Guggenheim

Henri Michaux también experimentó con la improvisación musical, aunque no dejó ningún registro de esta actividad más allá de sus escritos o los testimonios de sus vecinos. Para ello se valía principalmente del piano y de una serie de instrumentos de percusión adquiridos durante sus viajes —entre los que destacan el tamtam y la kalimba—, así como de cualquier objeto de madera que pudiera servirle como instrumento improvisado.