Guggenheim

Al explorar las posibilidades del lenguaje, Henri Michaux se interesó por el aspecto gráfico de la escritura: la caligrafía, la forma misma de las letras. En este sentido, Michaux encuentra inspiración en el carácter caligráfico de los ideogramas chinos y japoneses que conoció en sus viajes, y que adaptará en su pintura para intentar crear su propio registro visual. Lo que en principio eran palabras derivó con el tiempo en imágenes.