Guggenheim
foto3bologna skyline

Los bodegones de Morandi a menudo sugieren todo un mundo a través de muy pocos objetos. En pinturas como su Naturaleza muerta de 1952, aquel mundo era Bolonia, la ciudad donde vivía y de la que salió en contadas ocasiones.

Las botellas, jarrones y cajas de esta obra se asemejan a los tejados y torres de la ciudad natal del pintor. Bolonia aparecía representada en varias pinturas que Morandi pudo haber visto en la Pinacoteca Nacional de Bolonia, como La Virgen entronizada con el Niño entre san Petronio y santa Tecla, de Lorenzo Costa (Ferrara, 1460–Mantua 1535). La ciudad en miniatura que san Petronio sostiene en sus manos revela el juego de formas que constituye el perfil urbano de la ciudad y que reaparece en el bodegón de Morandi.

Morandi debió estudiar paisajes urbanos similares en las pinturas de otros artistas italianos, como San Jerónimo en el desierto, de Giovanni Bellini (Venecia, ca. 1430 1516). Esta obra, que anteriormente perteneció al célebre coleccionista florentino Alessandro Contini Bonacossi, se conserva en la actualidad en las Galerías de los Uffizi, un museo que Morandi visitó a menudo cuando se encontraba en Florencia.