BILBAO: PUERTO Y VILLA COMERCIAL

¿Cómo se relacionan entre sí cuadros cuyos temas y estilos son tan diferentes? ¿Cuentan algo en común? ¿Representan mundos lejanos y contrapuestos? Estas obras pertenecen a la misma realidad: el lugar retratado es siempre Bilbao o las anteiglesias que lo rodean, y muestran los diferentes estratos y lugares que constituyeron y con-formaron nuestra ciudad. Uno de los cuadros de Adolfo Guiard documenta la ría como arteria del comercio, de la navegación y la industria; y el otro, la terraza en el Abra, la presenta como apertura y horizonte exterior. Zubiaurre nos muestra el mundo de la aldea, que sigue dedicándose a la agricultura (abasteciendo a la Villa) y que se divierte con el folclore tradicional. Las demás pinturas introducen a esa burguesía comercial que emprende negocios y funda compañías industriales, pero también sociedades de ocio (la Bilbaina, la Filarmónica, el Teatro Arriaga, etc.). Solo teniendo en cuenta esa visión abierta hacia el futuro puede entenderse que Paul Gauguin elija a Paco Durrio como albacea de su obra en 1895 o que Iturrino ceda el espacio de su exposición en 1901 a un joven Picasso de 20 años recién llegado a París.