Guggenheim

La habitación de Catalina (Catherine’s Room) propone una mirada a la privacidad de la habitación de una mujer solitaria mientras realiza una serie de rituales cotidianos, desde la mañana hasta la noche. Las acciones de la mujer son sencillas, realizadas de manera consciente y aparecen simultáneamente en cinco pantallas planas colocadas en una fila horizontal. Cada pantalla representa un momento del día: mañana, tarde, atardecer, anochecer y noche. Por la mañana, la mujer se prepara para el nuevo día practicando yoga. Por la tarde, a la luz del sol que entra por la ventana, cose. Al atardecer, la mujer, que es escritora, lucha por superar un bloqueo que no le permite avanzar con su tarea intelectual. Al anochecer, sumida en un estado de reflexión, enciende unas velas dispuestas en hileras que iluminan la habitación a oscuras. Finalmente, por la noche se desviste y, lentamente, se queda dormida, sola en la habitación aún oscura.

Una pequeña ventana que se abre en la pared revela el mundo exterior, representado por las ramas de un árbol. En cada panel, el árbol aparece en una etapa de su ciclo de vida anual, desde los brotes de la primavera hasta las ramas desnudas del invierno. Así, el mundo exterior que se ve por la ventana representa otro nivel más del paso del tiempo, transformando el registro de un día en la visión más amplia de la vida vinculada a los ciclos de la naturaleza.