Guggenheim

“Era como una especie de loco matrimonio del mundo del arte; eran la extraña pareja. La relación era simbiótica. Jean-Michel pensaba que necesitaba la fama de Andy, y Andy creía que necesitaba la sangre nueva de Jean-Michel. Jean-Michel le devolvió a Andy una imagen de rebeldía”.
—Ronnie Cutrone, gran amigo y asistente de estudio de Warhol

Basquiat se hallaba profundamente inmerso en la escena cultural del Nueva York de los años ochenta y participó en una serie de proyectos de colaboración con músicos, cineastas y artistas. Andy Warhol era un veterano del mundo del arte y uno de los artistas predilectos de Basquiat. En un momento en el que la fama y la fortuna habían hecho que la amistad fuera difícil y el aislamiento se convirtiera en una realidad, Basquiat encontró en Warhol a un consejero fiable, un confidente y un igual. Por su parte, a Warhol le inspiró la inmensa energía de Basquiat y su exuberante creatividad.

En 1984 y 1985 ambos colaboraron en una serie de obras que combinaban sus estilos individuales en serigrafía y pintura. Esta alianza de dos titanes del arte fue tan prolífica como innovadora, y sus colaboraciones suponen una décima parte del total de la producción creada por Basquiat.