Guggenheim

El Surrealismo nace en París en la década de 1920 a partir de los escritos de los poetas Guillaume Apollinaire, André Breton, Louis Aragon, Philippe Soupault y Paul Eluard. Este movimiento artístico y literario germina en el contexto de la posguerra con el anhelo de derribar los valores del orden y la razón, y la necesidad de volver a fascinar al mundo. Como teórico del grupo, Breton sienta las bases de una nueva estética que se inspira en nuevas fuentes, como las teorías freudianas y el psicoanálisis, los mitos y los símbolos, el inconsciente, los sueños y sus manifestaciones, el gusto por lo maravilloso, y el azar y la adivinación.

Esta corriente permeó todos los ámbitos de la creación artística y dio origen a innovadores procedimientos técnicos y artísticos. Autores como Man Ray, Breton y Max Ernst pusieron en práctica fructíferos juegos entre la realidad y su transfiguración. Las obras surrealistas se prestan a la hibridación y a las superposiciones, como evidencian las piezas de Victor Brauner y Francis Picabia. Se abordaron nuevos temas a caballo entre el esoterismo y el simbolismo, lo que permitió a algunos artistas, como Claude Cahun, Prinner y Brauner, explorar nociones relacionadas con la androginia y la fluidez de género.

El Surrealismo promueve lo irracional, lo revolucionario, la liberación de la mente. Las ideas asociadas con este movimiento se desarrollaron a lo largo de varias décadas y fueron difundidas, adoptadas y reinventadas a través de redes internacionales de intercambio. Artistas como Wifredo Lam, Vera Pagava y Leonor Fini, por ejemplo, investigaron en su trabajo distintos aspectos del totemismo, la Antigüedad rediviva y un simbolismo de tintes arcaicos, respectivamente. Otros autores, como Breton, Ernst, André Masson y Roberto Matta, dejaron Europa y se trasladaron a Nueva York, donde pudieron conocer en la galería de Peggy Guggenheim Art of This Century los efectos del Surrealismo en EE. UU. Finalizada la Segunda Guerra Mundial, el Surrealismo siguió estando muy presente en París, donde los artistas del grupo se mezclaron con las nuevas generaciones. Desde la inauguración del Musée d’Art Moderne de Paris en 1961, sus colecciones reflejan la evolución de este histórico movimiento.