Guggenheim

“En el Park Güell sentí escalofríos, relámpagos. Me puse a temblar. Ese día mi destino estaba claro. Algún día, yo también haría, a mi manera, un jardín fantástico.”

A ojos de Niki de Saint Phalle, una de las razones de ser de la creación es aportar alegría, humor y color a la existencia. Los grandes proyectos arquitectónicos que realizó a partir de finales de los años sesenta participan de esta visión del arte; son capaces de dirigirse a todas las personas y hacer que se sientan felices. El Jardín del Tarot, en Italia, es su iniciativa más importante: Saint Phalle es una de las pocas artistas que ha logrado construir una obra de arte público tan compleja y ambiciosa, una idea que pudo financiar parcialmente a través de la venta de ediciones y productos relacionados con ella. Cada una de las creaciones de Saint Phalle ofrece diferentes niveles de interpretación, pero su complejidad a menudo queda oculta bajo una lectura más decorativa. Ir más allá de esta lectura implica reconocer que su obra casi siempre se nutre de cuestionar temas de tipo social. Saint Phalle fue una de las primeras artistas en abordar la cuestión racial, la defensa de los derechos civiles y, posteriormente, la multiculturalidad de EE. UU. Durante los años ochenta, también se convirtió en una pionera en el empleo de su arte para despertar la conciencia pública sobre los devastadores efectos del sida.