Guggenheim

Georg Baselitz comenzó a destacar en el panorama artístico a finales de los años sesenta con sus característicos cuadros de motivos dispuestos boca abajo. En ellos da la vuelta al objeto de la mirada, no al lienzo, para estudiarlo de nuevo, de tal modo que subvierte las reglas tradicionales de la composición y supera las connotaciones narrativas de sus pinturas anteriores. En los años setenta, comenzó a aplicar la pintura con los dedos, y posteriormente también con los pies, una técnica que sitúa la imagen pictórica como producto de la acción del cuerpo, y no solo como creación conceptual o espiritual.

La señora Lenin y el Ruiseñor (2008) es un conjunto de dieciséis pinturas —de las que aquí se muestran nueve— basado en la repetición del mismo esquema compositivo: dos hombres, con sus figuras invertidas, sentados el uno junto al otro, con sus penes expuestos y las manos descansando, de forma solemne, sobre las piernas. La composición tiene su origen en el célebre retrato de Otto Dix Los padres del artista II(1924). Como en otras muchas de sus obras, Baselitz se refiere aquí a pasajes concretos de la historia del arte, aunque los reinterpreta de manera personal: en este caso, reemplazando las figuras originales por las de dos dictadores, Vladímir Lenin y José Stalin. Cada lienzo de esta obra ostenta un título individual que contiene juegos de palabras y frases enigmáticas que no guardan relación alguna con los dictadores representados, sino que se inspiran, en su mayoría, en reflexiones o encuentros con artistas modernos y contemporáneos.