Guggenheim

Gerhard Richter (1932) nació poco antes del inicio de la II Guerra Mundial en Dresde, ciudad que al terminar la contienda pasaría a formar parte de Alemania Oriental. Pronto, el interés del artista por el Informalismo y el Expresionismo que se cultivaban al otro lado del Telón de Acero le llevó a abandonar su localidad natal. En 1961 se afincó en Düsseldorf, y allí entró en contacto con Konrad Fischer (1939–1996), Blinky Palermo (1943–1977) y Sigmar Polke (1941–2010), entre otros creadores. Richter ha afirmado que las obras que realizó en aquellos años fueron sus primeras pinturas basadas en fotografías, si bien anteriormente ya había realizado piezas de este tipo. El artista buscaba un “nuevo comienzo” y por ello indicaba que las fotopinturas anteriores a 1962 pertenecían al pasado, mientras que estos nuevos trabajos marcaban un punto de inflexión en su carrera. Dentro de esta tipología de obras, las marinas constituyen una serie que Richter desarrolló desde finales de los años sesenta hasta 1998, fecha de Marina, la pieza que se exhibe aquí.

Esta obra plantea un problema de representación, puesto que la superficie pintada y el registro fotográfico se funden. Para ello, el artista aplicó el pigmento muy diluido, recreando la superficie lisa de una fotografía y, al igual que sucede con algunas instantáneas, desenfocó la imagen con el fin de lograr que fuera más difícil distinguir si se trata de una obra fotográfica o pictórica. Richter recurre aquí tanto a fuentes tradicionales —los paisajes melancólicos y atmosféricos del pintor romántico alemán Caspar David Friedrich (1774–1840)— como a las populares instantáneas tomadas en vacaciones, para plasmar esta reflexión sobre la naturaleza
de la percepción visual.