Guggenheim

Louise Bourgeois consideraba Guarida articulada (Articulated Lair, 1986) como la primera de sus Celdas, aunque no utilizaría este término hasta 1991. A diferencia de lo que caracteriza muchas de las Celdas posteriores, originalmente se podía entrar y salir de Guarida articulada a través de dos puertas independientes. Una “guarida” remite al nido o a la cueva de un animal, un espacio oculto o protegido. Varios paneles de metal definen el espacio circular, cuya dimensión es variable. En el centro, un solitario taburete negro está rodeado de objetos de goma negros que cuelgan del techo.

Desde fuera, el visitante puede asomarse al interior y obtener, así, diferentes perspectivas a través de los huecos que hay entre los paneles. A pesar de esta faceta voyerista, Bourgeois concibió Guarida articulada como un refugio: “La guarida es un lugar protegido en el que se puede entrar para encontrar refugio. Además, cuenta con una puerta trasera por la que uno puede escaparse. De lo contrario, no sería una guarida. Una guarida no es una trampa”.