Guggenheim

“Para Basquiat, estos dibujos y objetos de consumo populares reflejan la profunda institucionalización social del racismo, la discriminación y las representaciones dogmáticas o erróneas del bien y del mal”.
—Richard D. Marshall, historiador del arte y conservador

Cuando era niño, Basquiat destacaba en el arte y quería ser dibujante de cómics. En estas obras se apropia de ese tipo de imágenes y las reinterpreta, en un acto narrativo personal y subversivo. El artista ofrece al observador múltiples puntos de referencia para adentrarse en ellas: lo reducido y lo familiar de estas piezas las hace accesibles. Los dibujos de Basquiat inspirados en el cómic están cargados de ironía y presentan símbolos reconocibles dialogando con temas sociales relevantes. Aunque las figuras puedan parecer cómicas en un primer momento, Basquiat también pone de relieve sus características sádicas. Sus personajes actúan como embaucadores, como deidades poseedoras de conocimientos secretos que desobedecen las normas y rechazan el comportamiento convencional. Como el propio artista, los dibujos de cómic de Basquiat adoptan múltiples formas y rehúsan desempeñar un único papel.