Guggenheim

Dubuffet trabaja intensamente en los grabados de sus Fenómenos entre 1958 y 1962, creando 362 litografías individuales, incluidos los tres porfolios que se presentan en esta exposición. Para realizar estas obras, Dubuffet se aleja de la técnica convencional y, en lugar de aplicar las imágenes en la plancha de impresión con un pincel, lo hace registrando las huellas de muros, piedras, mondaduras de naranja o la espalda de un amigo, por ejemplo, sobre papel de transferencia litográfica; exponiendo la plancha de impresión a reacciones químicas; e insertando pequeños objetos durante el proceso de producción. Pese a que Dubuffet da a cada grabado un título evocador, las imágenes no son meras ilustraciones de estos temas, sino que el artista las dota de asociaciones poéticas.