“La vida dibuja”: desde el jardín, de las décadas de 1980 a 2000

A lo largo de su trayectoria, Asawa volvió incansablemente a la representación de plantas y flores, trazando en cuadernos de dibujo y obras sobre papel las formas de lirios, hortensias, crisantemos y otras especies de su jardín. Para ella, dibujar del natural era algo más que un ejercicio de observación: se convirtió en un valor en sí mismo y en una manera de relacionarse con el mundo y con el presente. “La vida dibuja”, escribió en una ocasión, expresando cómo los acontecimientos y los objetos que la rodeaban definían su práctica artística.

En 1985 Asawa fue diagnostica de lupus y, durante casi un año, sus facultades físicas se vieron notablemente mermadas, pero su espíritu creativo permaneció intacto. En las últimas décadas de su carrera concentró gran parte de su producción plástica en dibujos botánicos, algunos de los cuales se reúnen en esta sección. Estas obras íntimas —algunas de un realismo extraordinario, otras más abstractas— solían partir de un gesto de generosidad: el regalo de plantas a Asawa por parte de amigos y familiares, cuyos nombres figuran en muchos títulos, como Ramo de Albert con flores del jardín (1999) o Ramo de San Valentín de Adam (1991) —este último aludía a su hijo, que cuidó con frecuencia las flores de sus padres en sus últimos años—. A través de la práctica cotidiana de registrar el mundo natural de su entorno, Asawa documentó tanto la amplia comunidad con la que lo compartía como el paso del tiempo.