Guggenheim

Son años de reconocimiento internacional para Braque, que está envejecido y enfermo. Sin embargo, en su taller de Varengeville comienza una nueva serie con un tema tan clásico como los estudios de artistas.. Estos lugares íntimos y cerrados representan el espacio mental del pintor, y los objetos, tanto reales como metafóricos, muestran el universo que Braque había desarrollado hasta entonces y marcan el advenimiento en su obra de un tema crepuscular: los pájaros que tiene su origen en un encargo que Braque recibe en 1955 para decorar el techo de la sala etrusca del Museo del Louvre. En ella pintó unos grandes pájaros azules. Las pinturas de esta sección evidencian la importancia de este motivo, emblemático y arquetípico, en la obra postrera de Braque, pero también la vitalidad de un artista abierto hasta el final a la novedad. Tratados en un primer momento de manera figurativa y matérica, los pájaros se vuelven cada vez más abstractos.