Guggenheim

“Tendríamos que aprender a reconocer" —escribía Heidegger en El arte y el espacio— "que las cosas mismas son los lugares y que no se limitan a pertenecer a un lugar”. En esta galería hay tres lugares imposibles. Cristina Iglesias nos ofrece, en sus esculturas, una idea de hospitalidad y refugio íntimo, en este caso bajo una estructura de alabastro, quizá el más acogedor de los minerales. Círculo de Bilbao, de Richard Long, está hecho con fragmentos de pizarra y nos hace imaginar un enclave ritual, tal vez un crómlech o el círculo en que se representa una comunidad invisible. Para Lee Ufan, el lienzo es la escena en que se unen, en forma de trazos, las vibraciones de mente, cuerpo y mundo.