Guggenheim

Las pinturas de Dubuffet de la década de 1940 y comienzos de la de 1950 suponen un desafío directo a los ideales comúnmente extendidos de belleza, pericia técnica y elevado estatus del arte. También ponen de manifiesto la fascinación del artista por las particulares cualidades de las técnicas que emplea. Tal y como el propio Dubuffet proclama: “El arte debe nacer del material. La espiritualidad debe utilizar el lenguaje del material. Cada material tiene su lenguaje, es un lenguaje”. Para acentuar la naturaleza física de su pintura, Dubuffet utiliza aditivos, como la cal, el cemento o la arena, con los que espesa el óleo hasta convertirlo en un empaste, que denomina “haute pâte”, con el cual crea superficies de gran textura; en ocasiones, va un paso más allá e inserta en la pintura objetos encontrados, por ejemplo piedras o cuerdas, como puede apreciarse en Miss Cólera.