Guggenheim

Las obras figurativas de esta sección ilustran bien la multiplicidad de puntos de vista desde los que los artistas tratan el tema de la representación humana. Para estos autores, el retrato es una invitación a la experimentación. Algunos de sus trabajos evidencian un enfoque intuitivo e innovador, como las pinturas sumamente expresivas, mientras otros abordan el tema de manera más realista. La instalación toma en consideración distintos modos en los que la figuración y la abstracción han establecido un diálogo, que a veces está integrado en el trabajo de artistas concretos, como es el caso de La señora Lenin y el Ruiseñor (2008), de Georg Baselitz, y Sin título (1981), de Henri Michaux, que presentan una cierta abstracción conservando al mismo tiempo el componente figurativo.

La repetición en serie a través de varios lienzos o dentro de una única composición es la estrategia empleada por algunos de los autores reunidos en esta sala. La selección de Sonrisas (1993–94) de Alex Katz muestra su indagación formal y conceptual a través del motivo de la figura, que funciona como herramienta para explorar la tradicional relación entre figura y fondo. El objetivo del artista no es mostrar la personalidad de las modelos, sino ofrecer una reflexión más profunda sobre la naturaleza de la representación y la percepción de las imágenes. Mediante la repetición del mismo encuadre en la composición, del tratamiento de la figura y el fondo, y del gesto —la sonrisa—, Katz lleva al observador a fijarse no en el personaje concreto, sino en la experimentación pictórica que surge de los diferentes retratos.