Guggenheim

La sempiterna invisibilización de las pioneras de la vanguardia rusa resulta sorprendente, dada la cantidad de artistas brillantes que recibieron reconocimiento en su tiempo. Por ejemplo, no se incluye a una sola creadora rusa en el ensayo de Linda NochIin de 1971 “¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas?”. Sin embargo, fueron redescubiertas en Amazonas de la vanguardia, la exposición celebrada en 2000 en el Deutsche Guggenheim Berlin y en el Museo Guggenheim Bilbao. Su número podría explicarse por el hecho de que, en el Imperio Ruso, la enseñanza de las bellas artes era accesible a las mujeres ya en 1871. Aunque cada una de ellas se caracteriza por su propio estilo original, todas tienen en común el hecho de que no se limitan al ámbito de la pintura. Exploran las posibilidades que les brindan la poesía, los libros, el teatro, el diseño de vestuario y los textiles, y llevan la abstracción a la vida cotidiana. Estas trayectorias individuales contribuyen a la historia de la pintura abstracta, anulando así toda tentación de optar por un relato monolítico de la abstracción.