Guggenheim

En esta sala, los visitantes se encuentran con los nuevos enfoques y formas de danza de la época a través de figuras rutilantes como Suzanne Perrottet y Rudolf von Laban, precursoras de la danza expresionista en Alemania, junto con Josephine Baker, Valeska Gert, Mary Wigman o Gret Palucca. Sobre esta última, el fotógrafo y pintor Moholy-Nagy afirmó con gran entusiasmo en 1927: “Tratamos de formular una nueva estética, y aún nos faltan las bases elementales […] El cuerpo de Palucca, ella misma, es un medio de representación de la más pura expresión de una nueva cultura de la danza”. Este período vio también cómo el jazz llegaba a Europa procedente de EE. UU., trayendo consigo sonidos especialmente potentes y vibrantes que cambiaron la percepción del tempo.

Uno de los grandes retos que afrontamos ahora, en la década de 2020, es cómo lograr el equilibrio entre cuerpo, mente y sociedad. La danza es una metáfora válida para este anhelo —tanto en aquellos años veinte como en la actualidad—. Suele afirmarse que la generación de 1968 dio paso a una revolución de lo físico que relegó los modelos tradicionales favoreciendo una conciencia corporal más amplia y asertiva. Algo semejante podría decirse de la década de 1920; el artista contemporáneo Rashid Johnson muestra en esta sección la vigencia de este planteamiento.