Guggenheim

A mediados de la década de 1990, los artistas chinos comenzaron a participar en bienales y otras exposiciones internacionales que acompañaron el auge del arte contemporáneo global. Numerosas obras de esta época abordan ideas artísticas que van penetrando en China y presentan una crítica teórica sobre el lugar de China en un mundo nuevo y globalizado. Ai Weiwei, que había regresado a Pekín en 1993 tras haber pasado una década en Nueva York, lideró una serie de publicaciones que sirvieron a los artistas conceptuales chinos como foro de intercambio de ideas y como vehículo para situar su obra en el contexto de un debate internacional más amplio. Ai aconsejaba: “Desconfía siempre de la autoridad, recela de las teorías centralistas, duda de tus supuestas influencias culturales”. Muchos de los artistas incluidos en la presente exposición aparecieron en las páginas de estos Libros de tapas negras, blancas grises.

Una de las prácticas clave que entonces tuvo un papel protagonista fue la performance. En 1994 una comunidad improvisada de artistas procedentes de otros lugares y sin lugar fijo de residencia se reunió en un barrio de la periferia de Pekín que pasó a denominarse el “East Village”. Allí, a la sombra de enormes obras de construcción, estos artistas utilizaron sus cuerpos en acciones o proezas de extrema resistencia física y psíquica para conectar de manera directa con la vida real.

Por otro lado, en las exposiciones ideadas por Qiu Zhijie y Wu Meichun, Image and Phenomena, en Hangzhou, y Post-Sense Sensibility, en Pekín, el arte tomaba otra dirección. Los artistas participantes crearon un arte de sensaciones y obras de realismo conceptual, en un diálogo implícito con autores del grupo Young Bristish Artists [Jóvenes artistas británicos], como Damien Hirst y Marc Quinn. Sus instalaciones y vídeos, que incorporaban partes del cuerpo humano y de animales, subrayaban la importancia de lo que calificaban como “la intensidad de la percepción”. Estas radicales exposiciones presentaban a artistas jóvenes cuyo interés se centraba en “el nivel más básico de la experiencia fisiológica y psicológica”, con el objetivo de devolver el arte al reino de la realidad visceral.