Guggenheim

"Creo que Puppy es un éxito porque aborda el tema del control y de no tenerlo. El control es necesario para crear la obra, pero, después, hay que dejarlo".

Tras la controversia generada por las obras de Hecho en el Cielo, Koons regresó ante la crítica y el público con una de sus obras más icónicas y queridas, Puppy. Este monumental cachorro floral de raza West Highland white terrier se instaló en 1992, de manera temporal, en el patio de honor del castillo barroco de Waldeck, ubicado en la ciudad alemana de Bad Arolsen, próxima a Kassel, donde se estaba celebrando la Documenta IX. Aquella primera versión, que medía 11 metros, fue realizada en madera y fue desmantelada al final del proyecto. Posteriormente, Koons creó una versión con estructura de acero, que fue adquirida en 1997 para la Colección Propia del Museo Guggenheim Bilbao y emplazada, de manera definitiva, ante su edificio, en septiembre de aquel año para la inauguración del Museo. En esta obra, cuya temática recuerda a las series Banalidad y Hecho en el Cielo, el fenómeno de la floración es clave, pues implica un crecimiento desigual y anárquico y hace de la obra algo vivo, que remite al poder de la vida, incluyendo su dimensión espiritual.