Guggenheim

A comienzos de los años ochenta, Thomas Struth trabajó con el psicoanalista de Düsseldorf Ingo Hartmann, que utilizaba fotografías de familia de sus pacientes como parte de su terapia. En un proyecto conjunto, Struth y Hartmann seleccionaron alrededor de sesenta de estas imágenes y Struth las reprodujo ampliadas formando un conjunto uniforme de imágenes en blanco y negro. Este proyecto de investigación visual constituirá, más adelante, la base de la serie de retratos de familia que surgió a mediados de la década de 1980 como manera de agradecer su hospitalidad a algunas personas con las que Struth se alojó durante sus estancias en Edimburgo y Yamaguchi.

Los retratos de Struth no son instantáneas, sino el resultado de sesiones formales durante las cuales las personas que posan se familiarizan con la cámara. Las imágenes dan pie a diferentes interpretaciones, y muestran tanto el contexto social de la familia como el parecido existente entre sus miembros. El fotógrafo logra captar a cada una de las personas no solo en su individualidad, sino también como parte de una estructura familiar.