Guggenheim

La idea del desplazamiento —y por tanto del viaje— está presente en nuestra noción del espacio, inconcebible sin el movimiento. Un visionario Robert Smithson acuñó en 1969 el término “viaje de espejo” (mirror travel) a propósito de las efímeras composiciones que realizó durante su periplo por el estado mexicano de Yucatán. Las nociones de viaje y reflejo convergen igualmente en esta sala a través de dos piezas enfrentadas de Olafur Eliasson: una sirve como brújula, al orientarse magnéticamente sobre el eje Norte-Sur de la galería; la otra multiplica la imagen de su entorno y, a la manera de un ciclo lunar, la comprime progresivamente. Al otro lado de la sala se encuentra Burbuja blanca, de Ernesto Neto, espacio penetrable y movedizo en cuyo interior se pierde la noción del exterior, como si de un retorno al seno materno se tratase. Por último, dos marcadores temporales flanquean la sala: el vídeo-encuesta realizado por el artista conceptual David Lamelas en el mismo año de publicación de El arte y el espacio; y una escultura de acero y agua de Nobuo Sekine, comenzada en 1969 y sometida a constantes variaciones desde entonces.