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París, 1881. El artista Rodolphe Salis abre el primer cabaret, Le Chat Noir (El Gato Negro), en Montmartre
Los cabarets, lugares de encuentro frecuentados por artistas e intelectuales, proliferan en París, y despiertan la alarma entre los sectores más conservadores de la ciudad, que denuncian su existencia y consideran a sus clientes como exponentes de la decadencia moral de la sociedad.

Los cabarets eran espacios de ocio nocturno en los que confluían mayoritariamente hombres de distintas clases sociales, que disfrutaban de los espectáculos mientras comentaban los acontecimientos que sucedían en la ciudad, secretos que después se propagaban, intencionadamente o no, por toda la sociedad parisina.

Tras Le Chat Noir se abrieron numerosos cabarets, muchos dirigidos y concurridos por artistas. Poseían distintos ambientes y se centraban en temas diversos; por ejemplo, el cabaret L'Enfer (Infierno) se rendía ante los parisinos interesados en el ocultismo y escenificaba la entrada al Infierno mediante paredes decoradas con relieves de esqueletos y ataúdes que hacían las veces de mesas. Por el contrario, el cabaret Le Ciel (Cielo), situado junto a su gemelo infernal, representaba el Paraíso, y sus clientes eran servidos por camareros vestidos como ángeles.

Exterior calles de París, fachada del cabaret Le Chat Noir. Getty Images