Guggenheim
Introducción

“Hay que concebir el espacio en términos de volumen plástico […] De ahí recibe su estructura la forma. Esta deriva espontáneamente de las necesidades de ese espacio, que se construye su morada como el animal que elige su caparazón. Al igual que este animal, yo soy también el arquitecto del vacío”. 1

 

Eduardo Chillida, Lo profundo es el aire, 1996.
Alabastro, 94 x 122 x 124 cm.
Guggenheim Bilbao Museoa

 

 

Introducción

Eduardo Chillida (Donostia-San Sebastián, 1924–Donostia-San Sebastián, 2002) estudió arquitectura en Madrid antes de comenzar a cultivar la pintura y, finalmente, después de trasladarse a París, dedicarse a la escultura. Su formación arquitectónica inicial se refleja en las estructuras subyacentes de sus obras, en su atención a los materiales y en la cuidadosa planificación de las relaciones espaciales que caracteriza sus esculturas. De hecho, Chillida concebía la escultura en relación con la arquitectura y dejó un legado de monumentales esculturas de ubicación específica en espacios públicos, así como piezas de tamaño más convencional.

Escultor versado en numerosos materiales, como el hierro, el acero, la madera, el yeso y la piedra, Chillida investigó sobre cómo lo sólido se relaciona con el vacío, y el interior con el exterior. Su elección de los materiales estuvo profundamente influida por su entorno y por sus viajes. Sus primeras esculturas de París fueron ejecutadas en piedra y escayola, materiales adecuados para los estudios que realizó en torno a las obras arcaicas que vio en el Louvre, basados en la figura humana y en las formas naturales. A su regreso al País Vasco en 1951, comenzó a centrarse más en la definición abstracta del volumen espacial y optó por el hierro y, más tarde, por la madera y el acero, materiales que representaban la tradición vasca de la industria, la arquitectura y la agricultura, y que le recordaban el paisaje de su región y lo que él denominaba “su oscura luz”.

Sus viajes a Grecia; a Roma, Umbría y la Toscana, en Italia; y a la Provenza (Francia) en los años sesenta despertaron su interés por la relación entre la arquitectura y la luz, que conservaría toda su vida. En su intento de capturar un cierto tipo de luz que había visto en las obras del Louvre, comenzó a utilizar el alabastro, por su apariencia luminosa aunque velada y su capacidad de revelar y, al mismo tiempo, ocultar, algo no muy alejado del brillo oscuro, atmosférico y neblinoso del paisaje vasco. Aunque el alabastro no es un material vinculado con sus orígenes, sí ha tenido una importante presencia en la historia de la escultura.

El interés de Chillida por el vacío se hace quizá más evidente en sus piezas de alabastro, formas sólidas con “ventanas” talladas, a través de las cuales penetran rayos de luz. La iluminación difusa que se abre paso en el vacío lleva la atención hacia el espacio tallado y crea un evidente contraste con la solidez de la forma que lo rodea.

Aunque sus primeros alabastros datan de 1965–69, Chillida volvió a utilizar este medio en 1976 y, de nuevo, dos décadas más tarde, en Lo profundo es el aire (1996). La obra combina un exterior natural toscamente tallado con un espacio interior arquitectónico sumamente pulido. La pieza recuerda a una escultura pública que Chillida creó para la ciudad de Valladolid en 1982, Lo profundo es el aire: Homenaje a Jorge Guillén. El título hace referencia al escritor Jorge Guillén y revela la actitud del escultor hacia el espacio y el aire, que para él son materiales tan esenciales como la piedra o la madera.

1- Eduardo Chillida citado en Chillida, 1948–1998. Cat. expo., Museo Guggenheim Bilbao, Bilbao, 1998, p. 63.

Preguntas

Miren cuidadosamente esta escultura. ¿Qué observan? ¿Qué términos utilizarían para describirla? Realicen una tormenta de ideas y obtengan una lista de palabras que les sugiere la pieza. Pida a los alumnos que comparen sus listas individuales con las de otros compañeros. ¿Son las listas parecidas o son muy diferentes? Hablen en torno a las palabras que cada uno ha elegido. 

Solicite a los estudiantes que describan el material de la obra (alabastro). Si es posible, muéstreles un trozo de mármol o de alabastro y permítales tocarlo y describir sus cualidades. Chillida experimentó con numerosos materiales y superficies en sus esculturas. ¿Por qué creen que el alabastro le interesó como material de exploración? Describan paso a paso cómo Chillida pudo haber creado esta escultura.

En muchas de sus esculturas, a Chillida le interesaba el contraste entre lo tosco y lo pulido. ¿Qué pueden observar los alumnos acerca de la forma en que Chillida manipuló el alabastro?

El artista investigó en torno a la manera en que lo sólido se relaciona con el vacío. ¿Cómo definirían “el vacío”? ¿Cómo introduce Chillida el vacío en su escultura?

 

Algunas de las esculturas de Chillida han sido creadas para instalarse en el exterior. Imaginen que esta pieza ha sido regalada al pueblo o ciudad en la que viven. ¿Cuál sería el mejor espacio para colocarla? ¿Por qué? Pida a los alumnos que comparen los diferentes lugares elegidos con los de sus compañeros.

Actividades

Pregunte a sus alumnos cuáles son los materiales de construcción típicos o más importantes de su entorno. Comenten los usos de estos materiales a lo largo de la historia: en astilleros, en la agricultura y ganadería, en la construcción de edificios. ¿Saben si alguno de esos materiales ha sido utilizado en alguna ocasión para crear una escultura? ¿Ello sería posible? Pida a cada alumno que escoja uno de esos materiales y que escriba lo que ese material concreto le evoca.

 

Las esculturas de Chillida no pueden verse solo en museos, sino también en lugares públicos, como plazas y parques. Pida a sus alumnos que fotografíen un espacio público de su comunidad. Después, deben crear una maqueta de una escultura que consideren que realzaría dicho espacio de alguna manera. Ínsteles a describir como interactuarían la ubicación elegida y la escultura propuesta.