Guggenheim

Introducción

“En mi opinión, buscar no significa nada en pintura. La cuestión es encontrar.” (1)

Pablo Picasso, Paisaje de Céret (Paysage de Céret), Céret, verano de 1911. Óleo sobre lienzo, 65,1 x 50,3 cm. Solomon R. Guggenheim Museum, Nueva York, Colección Fundacional Solomon R. Guggenheim, donación 37.538. © 2011 Estate of Pablo Picasso/Artists Rights Society (ARS), Nueva York.

Introducción

Pablo Picasso (nacido en 1881 en Málaga; fallecido en 1973 en Mougins, Francia) , uno de los artistas más dinámicos e influyentes del siglo XX, experimentó con numerosos estilos artísticos diferentes durante su larga trayectoria, en la que destaca la histórica introducción del Cubismo.

El Cubismo es universalmente reconocido como el estilo artístico más innovador e influyente del siglo pasado. Inspirándose en el tratamiento volumétrico de la forma característico del artista postimpresionista francés Paul Cézanne, Picasso y Georges Braque (1882−1963) iniciaron la primera etapa de desarrollo del Cubismo. Si bien ambos artistas trabajaban de forma independiente en su propio estudio, se reunían con frecuencia para comentar sus progresos y aprender el uno del otro. Picasso y Braque comenzaron a tener contacto en 1908, y continuaron profundizando en su relación hasta rozar la colaboración. Durante el verano de 1911 pasaron un tiempo juntos en el sur de Francia, en Céret, donde existía una popular colonia de artistas. Allí compararon sus obras y analizaron nuevas posibilidades. Juntos estaban inventando un nuevo estilo, y a ambos se les atribuye el mérito de la creación del Cubismo. Algunas de sus pinturas son tan parecidas que muchos críticos tienen dificultades para distinguirlas. Tal y como recordaría el propio Braque: “Picasso es español y yo soy francés: sabemos todas las diferencias que eso conlleva, pero durante esos años las diferencias no contaban” (Alex Danchev, Georges Braque: A Life. Arcade Publishing, Inc., Nueva York, 2005, pág. 117). El estilo cubista resaltaba la superficie lisa, bidimensional, del plano pictórico y rechazaba las técnicas tradicionales de la perspectiva, el escorzo y el modelado, además de refutar las consagradas teorías que se centran en el arte como imitación de la naturaleza. Los pintores cubistas no se sentían obligados a copiar la forma, la textura, el color y el espacio; en su lugar, mostraban una nueva realidad en pinturas que representaban objetos totalmente fragmentados cuyas diversas caras resultaban visibles de forma simultánea. La monocromática paleta de colores resultaba apropiada para representar las múltiples y complejas perspectivas del objeto, que ahora quedaba reducido a una superposición de planos opacos y transparentes. El Cubismo condujo a la abstracción e hizo necesarias nuevas formas de ver el arte.

En su apogeo, Braque y Picasso llevaron el Cubismo Analítico casi al extremo de la total abstracción. En Paisaje de Céret, pintado durante aquel verano de 1911, manchas de un color apagado y primitivo, esquemáticas escaleras y ventanas abovedadas se ofrecen a modo de pistas visuales que es preciso reconstruir. En este cuadro, al igual que ocurre con todas las obras cubistas, la imagen completa debe ser “pensada” tanto como “vista” (adaptado de la entrada de Jan Avgikos en la Colección Online de la página del Museo Guggenheim de Nueva York).

1. Picasso, en Herschel B. Chipp, Theories of Modern Art: A Source Book by Artists and Critics. University of California Press, Berkeley, 1996, pág. 263.

Preguntas

Antes de mostrarles a los alumnos la obra Paisaje de Céret, de Pablo Picasso, cuénteles que van a ver una obra que el artista pintó mientras se encontraba en un pueblo del sur de Francia durante el verano de 1911, hace aproximadamente cien años. Ojee con ellos fotos de Céret en internet. Si bien hay cosas del pueblo que habrán cambiado a lo largo de un siglo, los alumnos deberían poder hacerse una idea bastante aproximada del paisaje y la arquitectura de la región. Pida a los alumnos que traten de imaginar y, tal vez, de hacer una lista o esbozo de lo que esperan ver en el cuadro Paisaje de Céret.

Enséñeles ahora Paisaje de Céret, 1911

¿Qué pueden ver?

¿En qué se diferencia el cuadro de lo que habían imaginado? ¿Hay algo que se parezca a lo que esperaban?

¿En qué se distingue este cuadro de los paisajes tradicionales?

¿Qué pistas proporciona Picasso para transmitirnos que el tema de esta pintura es el pueblo de Céret?

Actividades

Los cubistas desarrollaron una nueva forma de representar el espacio desde múltiples perspectivas que se entremezclan. En su opinión, no existía una única perspectiva fija de la naturaleza; y los objetos y los espacios que los rodeaban (figura y fondo) debían tener la misma importancia y descomponerse en facetas o elementos geométricos.

Para realizar una obra cubista, pida a los alumnos que creen una naturaleza muerta compuesta por objetos comunes. Fuentes, botellas, jarras, frutas e instrumentos musicales son objetos habituales en las obras cubistas. Deberán dibujar el bodegón desde varios puntos de vista distintos, superponiendo las diversas perspectivas en una única hoja de papel. Puede que deban moverse hacia la izquierda o la derecha, o modificar su perspectiva subiendo o bajando el punto de vista. Cuando terminen, tendrán un dibujo con diferentes capas, que reflejará múltiples perspectivas. A continuación, utilizando lápices de colores o pintura, deberán realzar las partes del dibujo que más les atraigan. Aunque el dibujo estará basado en la observación, es posible que la obra, una vez terminada, no guarde demasiada similitud con su fuente de inspiración original; no obstante, este trabajo será un registro de distintas percepciones.

Para poder “ver” Paisaje de Céret, el observador debe recomponer los fragmentos y las pistas que Picasso proporciona para crear la visión de un lugar. Hay que “pensar” la imagen completa para poder “verla”; y cada persona la verá de manera distinta.

Para demostrarlo, proporcione a cada alumno una fotocopia del cuadro de Picasso Paisaje de Céret. A continuación, entregue a cada alumno un pedazo de papel de calco que cubra la fotocopia. Pídales que busquen el Paisaje de Céret y que, con ayuda de lápices de colores, creen su propio paisaje utilizando la fotocopia como punto de partida. Una vez que hayan terminado, deberán retirar la fotocopia y sustituirla por una hoja de papel en blanco, de forma que solo se pueda ver la obra del alumno. Comente las distintas interpretaciones.

Algunas de las pinturas creadas por Braque y Picasso son tan parecidas que incluso críticos e historiadores del arte tienen dificultades para distinguirlas. En 1911, Braque pintó Tejados de Céret (Georges Braque, Tejados de Céret, 1911. Óleo sobre lienzo, 88,2 x 64,8 cm. Colección privada), de la que podrá encontrar una reproducción en internet. Solicite a los estudiantes que comparen los dos cuadros. Hay numerosas similitudes; ¿existen también diferencias? En 1913, otro pintor español, Juan Gris (1887–1927), creó una obra que tituló Paisaje de Céret (Juan Gris, Paisaje de Céret, 1913. Óleo sobre lienzo, 92 x 60 cm. Moderna Museet, Estocolmo), de la que puede verse una imagen en www.modernamuseet.se/en/The-Collection/The-collection1/Search-the-Collection/.

Pida a los alumnos que comparen los estilos de los distintos artistas y las diferentes impresiones que captaron de Céret.