Guggenheim

Fontana fue uno de los autores del Manifiesto Blanco (la primera declaración del Espacialismo), redactado en Buenos Aires en 1946. A la luz de los nuevos descubrimientos de la física, desde la relatividad hasta la mecánica cuántica, el manifiesto promovía el empleo de las nuevas tecnologías y la ampliación de la obra del arte a la cuarta dimensión. Tres años más tarde, ya en Milán, Fontana comenzó a realizar sus Ambientes espaciales, que experimentaban con el espacio y la luz. En ellos empleó el tubo de neón, elemento que serviría como punto de partida de otros desarrollos posteriores en el arte de la instalación. Con su práctica multidisciplinar, Fontana amplió la noción de experiencia artística para incluir en la obra de arte el espacio que rodea al espectador.